Eneatipo 3

Personas que se miden por sus logros externos y los papeles que desempeñan. Pueden ser excelentes, motivados, realizados y sinceros o utilitarios, competitivos y falsos.

Eneatipo 3

Los Tres suelen identificarse más con las imágenes del éxito y la productividad. Suelen esperar ser amados más que por lo que son, por lo que hacen o logran. Están emocionalmente confundidos por una realización aparente en el mundo externo que se opone a una auténtica realización de su fuero interno que consideran tiene carencias o imperfecciones. Bajo presión tienden a desconectar sus sentimientos más profundos en favor de las apariencias externas. Niegan sus imperfecciones y presentan una imagen pública que el mundo encontrará favorable. Esta imagen justamente es el reverso de quién los Tres, en secreto, temen podrían ser.

Los Tres en su mejor aspecto están genuinamente dotados y practican un credo de excelencia y profesionalismo. Son excepcionalmente hábiles para establecer y cumplir metas y por regla general dominan muchas destrezas en el mundo. Aprenden rápido, forman buenos lideres y normalmente les va bien en ocupaciones socialmente establecidas como de alto perfil, donde el desempeño se mide por resultados. La mayoría son organizados, flexibles y laboriosos. Cuando sanos, por lo general conforman excelentes modelos a imitar y maestros talentosos de cualesquier habilidad que dominan. También pueden mostrar una capacidad a veces asombrosa para la toma de acción efectiva y eficiente. Son especialmente buenos en multi-tareas, haciendo muchas cosas a la vez.

Los Tres en un buen momento pueden ser enérgicos y alegres, con un ojo positivo al futuro; seguros de sí mismos y abiertos a los desafíos. Sus acciones a menudo son gobernadas por un sentido del honor y valoran la familia y la amistad además del trabajo. Los Tres a veces llegan a estas prioridades después una búsqueda consciente de los valores significativos y una lucha para hacer lo que corresponde más allá del brillo social que esto represente.

Cuando los Tres no se encuentran tan bien, su estrategia de ser exitosos y afilados da paso a un deseo de parecer que lo son y así comienzan a recortar esquinas, pulir bordes para sostener una imagen. Los Tres pueden caer rápidamente en las personificaciones y jugar un papel de sí mismos adoptando, como un camaleón, poses distintas para parecer sobresaliente en diferentes contextos. Comienzan a negar sus sentimientos personales y a identificarse cada vez más con una máscara. La mayoría de los Tres tienen un talón de Aquiles, un sentido de insuficiencia que compensan con el logro y la imitación.

Las relaciones íntimas pueden sufrir cuando los Tres desvían sus sentimientos por medio de la imagen de quienes deberían ser. Pueden presentar un personaje a los amigos o compañeros, ocultando un profundo sentido de defecto y, en cambio, ofrecer una máscara que sea del agrado de otros. La conveniencia y la eficacia se convierten en lo más importante y un Tres en mal estado puede empezar a disfrutar el sentimiento del no-sentimiento. Pueden concebirse como maquinas de alto rendimiento cuyo propósito es correr de tarea en tarea, asegurando los resultados antes de llegar a la nueva línea de meta. No es raro para los Tres hablar con metáforas deportivas y creer que la vida es sólo un juego: un juego que se juega para ganar.

Para ganar, se espolean arduamente, convirtiéndose en una excesiva forma de ser hiperactivos y usando sus relaciones principalmente como trampolines para su beneficio profesional. Su, una vez sana flexibilidad, degenera en cálculo arrogante y estratagema sin principios. Los Tres operan cómodamente en ocupaciones dónde la apariencia y la persuasión son importantes –relaciones públicas, ventas, publicistas— y a menudo se convierten ellos mismos en un artículo más a comercializar.

Para el Tres en muy mal estado ganar se convierte en lo único que existe. Y su mascara de Tres puede eclipsar por completo su alma. Pueden ser maquiavélicos, desconsiderados, mañosos y plagiarios. Empiezan a creerse sus propias mentiras y a entrampar a las personas sin conciencia alguna de ello. Su objetivo es mantener una ilusión de superioridad de la cual derivan un sentido vindicativo de triunfo. Quienquiera que en su vida haya sido deliberada y maliciosamente engañado ha sentido la picadura de esta actitud.

 

Centro: Sentimiento
Estrategia: Esforzarse por sentirse destacado
Fijación: Desasosiego
Visión de sí mismo: “Yo exitoso”
Estructura de temor (lo que evita): Fracaso
Estructura de deseo: Tener éxito, ser admirado
Trampa o justificación: Eficiencia
Otros descriptores: Necesidad de admiración, orientación al logro, sofisticación, habilidad social, manipulación de la imagen, pragmatismo, vigilancia activa, superficialidad.

4 Comentarios

  1. Marco Antonio Gonzalez Aceves

    Estan muy apegados los comentarios a lo que soy, sin embrago tengo que aprender mas para poder superarme personalmente, tanto espiritual y energetico. Gracias

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